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Análisis de Situación y Relación de Fuerzas

Explicación sencilla del texto de Gramsci 
(Formarnos para ser Libres)

Para hacer un análisis de situación, según Gramsci, hay que estudiar las llamadas relaciones de fuerzas. ¿Porqué?
Porque una situación es un escenario con dos o más actores en pugna, dos (o más) luchadores en un ring.
Y ese enfrentamiento en la sociedades, dice,  es una “relación”. ¿Qué quiere decir con lo de relación? Primero, que no existe la “sustancia” burguesía y la “sustancia” proletariado,  sin contradicciones internas, como dos cosas que nunca cambían. Las clases sociales cambian. Y más aún, una clase hace que cambie la otra. Es decir, que haya una “relación entre ellas”  quiere decir que, a pesar de que sean enemigas, son dependientes entre sí. Por ejemplo, si el poder económico de una clase social crece es por que el poder económico de la otra desciende. Si una de las dos pierde legitimidad politica, entonces, la otra tiene mejores condiciones para proponer una alternativa política que prenda. Si una tropiesa, la otra puede aprovechar; si una se hace fuerte, la otra se debilita.
¿Y por qué dice que estas relaciones son “de fuerza”? Porque Gramsci entiende que la opresión, el sometimiento entre grupos humanos no es algo eventual, algo que pasa a veces,  o algo que es un efecto más del sistema, o que la fuerza sólo se usa  en la represión y en el enfrentamiento militar. Muy por el contrario,  la fuerza está todo el tiempo: al principio, durante y al final. La fuerza hizo que determinada clase social o fracción sea hoy la dominante, y no otra. Sin dictaduras nunca se hubieran consolidado el poder de los grandes bancos y multinacionales en latinoamérica ni en Argentina.  Por lo menos no en el nivel en que se consolidaron.
El uso de la fuerza es constante,  a pesar de que no seamos concientes del todo. Incluso en la relaciones laborales, donde pocas veces nos pegamos. ¿Cómo es que un solo ser humano (el patrón) gobierna, de lunes a viernes, durante ocho horas diarias,   la voluntad física de cientos de personas?  A través de la fuerza, a pesar de que no este con un látigo. ¿Cómo? Nadie trabaja por que quiere, lo hacemos porque no tenemos otro modo inmediato de suscistir, en ese sentido, lo hacemos por fuerza mayor. Si tuviesemos nuestras necesidades sastisfecchas, entonces trabajariamos por gusto y con gusto; y si trabajaramos por gusto, entonces trabajariamos según el oficio que más nos parezca, y seguramente, no elejiríamos que un tipo nos mande y nos diga que tenemos que hacer, ni a que hora exacta llegar. En este sentido, en el capitalismo,  hasta en el clima de trabajo más pacífico, hay relaciones de fuerzas.
En definitiva, en  sociedades como la nuestra, donde hay clases sociales con poder sobre las otras, hay pricipalmente y todo el tiempo, relaciones de fuerzas.  Es por eso que Gramcsi  entiende que para  realizar un analisis de situación es necesario estudiar cientificamente  las relaciones de fuerzas.
El punto es que Gramsci da un esquema  para analizar estas relaciones de fuerzas.
Hay tres niveles en el que son identificadas:

1.       Relaciones de fuerzas Objetivas: Objetivas en el sentido de que no depende de la voluntad inmediata de tal o cual persona o grupo de personas.  Y nadie puede modificar, por lo menos no de un día para otro, el número de empresas y de empleados, el número de ciudades y de población urbana. Gramsci dice que esta relación objetiva está en la estructura económica de un país. Sobre la base de un grado particular de desarrollo de las fuerzas productivas.  La posición (propiedad o no) y la función (manual o intelectual) sobre la producción determina cabalmente a los grupos sociales que constituyen, objetivamente, una sociedad. Por suerte, es más o menos sencillo el análisis de este nivel: para estudiarlo se aplica directamente el método científico de las ciencias exactas.
Y agrega algo muy importante: esta disposición de fuerzas permite estudiar si existen o no, y en qué medida, condiciones para transformar esa sociedad. Y por lo tanto, el grado de realismo de las distintas ideologías que existen. Por ejemplo, en un país sin nada de industria es imposible que prenda, como reguero de pólvora, la ideología de ser competitivo a nivel internacional  en la producción de acero.

2.       Relaciones de fuerzas Políticas: Este nivel es más complicado. Por varias razones: primero,  porque estamos acostumbrados a pensar que la política es una cuestión de personajes políticos de traje y corbata; y nos cuesta mirar que está pasando más allá de eso que tanto muestra la tele. Además, porque también estamos acostumbrados a pensar los fenómenos políticos como fenómenos que estallan en los medios en un par de semanas, a lo sumo meses, pero que después desaparecen; y nos cuesta ver el tema como algo que se da en procesos más largos y, a la vez,  más subterráneos, menos visibles.
Lo primero que hay que entender es que lo económico no está tan separado de lo político. Es más, lo político no es más que el reflejo del  grado de homogeneidad, autoconciencia y organización de los  grupo sociales de la estructura económica.
Gramsci va a distinguir  tres momentos en este nivel: a) Corporativo, b) Unidad económica, y c) Hegemonía política. Y habla de momentos porque son como etapas de desarrollo, en escalera; o sea que para llegar a la tercera hay que pasar por la segunda; y para la segunda hay que atravesar la primera.
a)      Momento Corporativo: El da un ejemplo muy sencillo, un comerciante siente que debe ser solidario con otro comerciante, un fabricante con otro fabricante; pero no entre el comerciante y el fabricante. O sea es sentida la unidad del grupo profesional, y hasta la necesidad de organizarse; pero no con el grupo social más amplio. En este sentido, se puede decir que es un momento bien “defensivo”, tiene que ver con reaccionar ante un ataque externo, más que con una necesidad de avanzar por más poder.
b)      Momento de Unidad económica: Se logra la conciencia de solidaridad de intereses entre  todos los miembros del grupo social; aunque en el campo meramente económico. Se plantea la cuestión del Estado, pero sólo en el terreno de logar igualdad político-jurídica frente a los grupos dominantes.
c)       Momento de Hegemonía política: Este es el momento estrictamente político. Se logra la conciencia de que los interese económicos de tal grupo social pueden y deben convertirse en los intereses de otros grupos sociales. Las ideologías se transforman en “partido”. Lo que antes era corporativo, ahora debe ser universal. El Estado se vuelve un organismo destinado a crear las condiciones favorables para la máxima expansión de los intereses de un grupo social y de sus aliados. Pero esta expansión es presentada como el desarrollo de las energías “nacionales”, y no las de un grupo en particular.

3.       Relaciones de fuerzas Militares: Gramsci distingue dos grados: a) Técnico-militar y b) Político-Militar. El primero, es sencillo, es el desarrollo tecnológico de la preparación y ofensiva militar. El segundo apunta a entender que esta relación de fuerza nunca es puramente militar. Por ejemplo, un tipo avanzado de opresión es inexplicable sin un estado de disgregación social y la pasividad de la mayoría. Si una nación oprimida decide iniciar la lucha por la independencia esperando que el Estado hegemónico le permita organizar un ejército propio; significa que la derrota es más política que militar. Entonces, los criterios de grado de homogeneidad, autoconciencia y organización enunciada anteriormente en las relaciones de fuerzas políticas deben repetirse aquí.

(Si querés ver el texto de Gramsci, podés encontrarlo acá

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